RESISTENTE A LA CORROSIÓN

El cobre no se ve alterado por la corrosión ya que los distintos medios que lo rodean no deterioran sus propiedades físicas ni químicas. El cobre y sus aleaciones pertenecen al grupo de metales que son más resistentes que otros a la corrosión gracias a una película protectora que crece naturalmente en ciertos medio ambientes.

Por esta razón los productos fabricados en base a cobre tienen una vida útil muy larga, ya que conservan sus características originales con el paso del tiempo.

El cobre es de los metales más usados en la fabricación de tuberías, ya que tiene la menor tendencia a la corrosión y permanece inalterado frente a condiciones que hacen que otros metales se corroan.

Esta propiedad del cobre le ha permitido ser considerado apto para la construcción. Además, su ductilidad y maleabilidad le otorgan una gran resistencia mecánica, que le permite soportar los esfuerzos del proceso de doblado y la manipulación de los obreros.

La resistencia del cobre es legendaria. Existen referencias que señalan que el cobre como material de construcción se ha mantenido en buen estado durante muchos años, siendo los soportes –y no el cobre- los que fallan en la mayoría de los casos. Por esta razón, construcciones realizadas con cobre pueden ser habitables por décadas aun en los ambientes más hostiles. Por su alta resistencia a las inclemencias del tiempo, el cobre ha demostrado una durabilidad que supera los 100 años aun en ambientes marinos o corrosivos.

Está comprobado que en el campo de la edificación industrial, en espacios de atmósferas agresivas y contaminadas, el cobre junto con el acero inoxidable son los materiales más resistentes a la acción de ácidos y detergentes fuertes.

A lo anterior se suma su alta temperatura de fusión (1083°C), lo que lo hace muy resistente al fuego, siendo capaz de retardar el avance de un incendio.

Fuente: www.codelcoeduca.cl

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