METABOLISMO DEL COBRE

La entrada de cobre al organismo y su salida están fuertemente controladas.

Para que el organismo pueda utilizar el cobre que viene desde el ambiente a través de los alimentos y el agua, deben cumplirse una serie de pasos que modifican el material que lo contiene y transporta. Así, primero se digiere en el estómago e intestino, que representan el compartimiento intermedio entre el medio ambiente y el interior del organismo. Luego ingresa al organismo

para ser utilizado en las funciones que se mencionaron anteriormente.

Revisemos algunos detalles que son interesantes. El estómago tiene un ambiente ácido que favorece la liberación del cobre desde el agua y los alimentos. La absorción ocurre principalmente en el intestino delgado, por lo que se necesita que este esté sano para que ocurra el proceso.

La cantidad de cobre absorbido depende en parte de la cantidad total contenida en la dieta y de los componentes que lo acompañan. Por ejemplo, hay sustancias que favorecen su absorción, como las carnes; en cambio, la leche, algunos azúcares y otros minerales (cinc) la disminuirían.

Cuando el cobre se absorbe en el intestino es llevado al hígado, donde se almacena y se entrega -de manera muy regulada- a los distintos sistemas que lo necesitan.

El cobre que sale desde el hígado hacia los diversos tejidos va siempre unido, nunca libre, a una proteína crucial en el metabolismo del mineral, llamada “ceruloplasmina”. El cobre que no se necesita es eliminado a través de la bilis, devuelto hacia el intestino y se elimina a través de las deposiciones

Como es tan importante en el funcionamiento del organismo, cada paso y actividad en que está involucrado está altamente controlada. Por ejemplo, cuando el aporte en la dieta es bajo, la absorción se maximiza y la eliminación por la bilis disminuye.

Al revés, la absorción se minimiza y aumenta la excreción si los aportes son mayores que los necesarios. Este proceso de controlar y regular las cantidades de cobre en el organismo, resguardando que esté donde se le necesita, sin permitir la aparición de carencias o excesos, se llama homeostasis, y es fundamental para el buen manejo del cobre y la salud del individuo.

A menudo se pregunta si hay riesgo para la salud de los obreros de las minas de cobre y fundiciones, debido a la posible absorción del metal por las vías respiratorias y la piel. La evidencia muestra que la absorción de cobre por estas vías es casi nula.

El cobre en esa situación es metálico y no absorbible en las condiciones del tejido respiratorio y la piel; el riesgo que puedan tener estas personas depende de factores como otros elementos contenidos en las partículas del aire y el tamaño de dichas partículas.

 

Fuente: extracto, Copper Connects Life.

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