EL COBRE EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

Una de las propiedades o aplicaciones del cobre que está ganando el interés de la comunidad científica en el último tiempo, es su uso como agente biocida. Los estudios para explicar y aplicar el uso de este metal como microbicida se han acrecentado significativamente, aunque la potencial capacidad de los iones de cobre, ya sea solos o en complejos de cobre, para eliminar los contaminantes microbianos era conocida y apreciada desde mucho antes por varias civilizaciones, entre ellas, Celtas, Hindúes, Americanos, Japoneses, etc.

La historia demuestra que el uso del cobre para aumentar la calidad higiénica data de etapas muy tempranas de la civilización, donde los antecedentes señalan que los egipcios, griegos, romanos y aztecas lo usaron para el tratamiento de aguas para consumo o para curar heridas. En Grecia, el uso de este metal en vasijas y recipientes para acopiar el agua no era casual, por el contrario ya se intuía empíricamente que su uso mejoraba la condición sanitaria del agua.

Más tarde se describe que en muchas casas de la edad dorada romana se sumergía monedas de cobre a las vasijas en las que se almacenaba el agua, evitando así que esta se descompusiera y por consiguiente la aparición de enfermedades. Como sabemos el agua es clave para la salud y el consumo de agua contaminada sigue siendo una fuente de riesgo importante que se asocia a serias infecciones gastrointestinales.

En el siglo XVII también se usó el cobre en la agricultura ya que se observó que al lavar las semillas con soluciones de sulfato de cobre, este elemento tenía una potente acción fungicida, conocimiento que rápidamente fue aplicado para controlar los hongos en los cultivos de trigo. Actualmente muchas plagas de plantas son prevenidas o atacadas con fungicidas y desinfectantes en base a sales de cobre tales como sulfatos, oxicloruros, etc.

Posteriormente cuando se descubrió que la causa de muchas enfermedades eran las bacterias, virus, hongos y otros, se comenzó también a estudiar las propiedades antimicrobianas del cobre y potencial uso en el tratamiento de diversos cuadros infecciosos. Es así como, hoy su aplicación se ha extendido a

diferentes áreas de la salud, como por ejemplo productos para la higiene bucal, antisépticos, higiene de aparatos médicos, pinturas, etc.

La investigación científica hoy disponible ha permitido conocer y en muchos casos dilucidar los mecanismos que explican las múltiples propiedades antimicrobianas del cobre. Es así que disponemos de investigación básica y aplicada sobre su rol antimicrobiano frente a numerosos patógenos, para el hombre y los animales, entre ellos, Escherichia coli, Listeria monocytogenes, Salmonella Enterica, Campylobacter jejuni, Staphylococcus aureus MRSA, Legionella pneumophila, Clostridium difficile, Pseudomonas aeruginosa y otros.

La actividad antiviral del cobre ha sido demostrada asimismo frente al virus HIV-1, el virus de la Influenza aviar y varios otros virus con y sin envoltura. A lo anterior se suma la potente actividad que tiene el cobre sobre muchas especies de hongos, algas y levaduras. Paradojalmente, en la industria actual se usan productos con importantes concentraciones de cobre sin que el ciudadano informado aprecie el rol de la adición de este elemento en varios productos de uso frecuente. Hay dos ejemplos que son interesantes de abordar a manera de ejemplo. Este es el caso de los pesticidas en base a cobre.

La razón es que al adicionar cobre ellos amplían el rango de letalidad para muchas especies de hongos, en particular algunos hongos filamentosos que causan grandes pérdidas económicas a los productores de frutas y granos.

El segundo caso es el uso de cobre en pinturas(3). Hoy se encuentran en uso las pinturas denominadas “anti-fouling”, las que se utilizan para pintar barcos. El biofouling es un proceso que comienza con la adherencia de una capa de microorganismos en la superficie del barco en contacto con el agua de mar.

Tales poblaciones bacterianas se multiplican generando biopelículas (biofilms) de forma tal que se hacen resistentes a los factores deletéreos, tales como las corrientes marinas, el frio u otros sistemas generadores de estrés. Las biopelículas formadas por microorganismos y algunos de sus productos celulares (polisacáridos) sirven luego de base para que se produzca la incrustación de organismos multicelulares (eucarióticos), tales como crustáceos y otros mariscos de cubierta calcárea. Todo este fenómeno conduce a que la tara (peso) del barco aumente significativamente y en forma proporcional disminuya la eficiencia del desplazamiento del mismo, con el consecuente impacto en el mayor costo del transporte.

Estas dos aplicaciones del cobre como agente capaz de inhibir diferentes poblaciones microbianas se encuentran desde muchos años disponibles y son comercializadas sin que muy poca gente haya reparado el rol esencial que el cobre jugaba en ellas. Tal rol es el de actuar como un eficiente antimicrobiano de amplio espectro, es decir inactiva microorganismos tales como las bacterias, virus y hongos.

Los antecedentes mencionados y la eficacia de la actividad antimicrobiana de productos en base a cobre, ha motivado en este último tiempo el desarrollo de varios estudios tendientes a conocer los probables mecanismos envueltos en esta actividad antagónica así como evaluar posibles aplicaciones de este metal.

Fuente: extracto, www.copper.org

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