CUANDO LA FALTA DE COBRE PUEDE SER UNA ENFERMEDAD

– Causas de la carencia de cobre – Consecuencias de la deficiencia de este mineral

La deficiencia de cobre es el principal problema de salud relacionado con este mineral. Afecta más frecuentemente a los niños, aunque también ha sido descrita en otras edades. Recientemente se ha visto un aumento de su frecuencia en ancianos.

La deficiencia puede tener grados variables de severidad, pudiendo ir desde alteraciones leves o moderadas, que no son aparentes, a las formas severas en que aparecen una serie de manifestaciones clínicas que describiremos más adelante. La deficiencia severa de cobre es la punta del iceberg ya que es bastante poco frecuente, mientras que las formas menos aparentes son mucho más abundantes. ¿Cuándo la deficiencia de cobre es una enfermedad? La deficiencia de cobre puede ser de origen genético o mucho más frecuentemente un fenómeno adquirido. Ocurre habitualmente en individuos o grupos poblacionales que consumen una dieta con bajo contenido de cobre y/o tienen pobre absorción del mineral. Estos fenómenos toman especial importancia cuando se asocian a un aumento de las necesidades debido a la gran demanda impuesta por el crecimiento (en el niño) o embarazo, o bien a un aumento de las pérdidas de mineral por diarreas a repetición o prolongadas. Las diferentes causas que pueden originar una carencia de cobre se muestran en el recuadro. Espectro de la carencia de cobre Deficiencia clínica Deficiencia moderada Deficiencia leve Manifestaciones clínicas Actividades Cupro-enzimas alterada Cobre y ceruloplasmina en el plasma disminuidos Los niños al nacer tienen una gran cantidad de cobre acumulado en el hígado, constituyendo esto una reserva para cubrir sus necesidades durante los primeros meses de vida, período en que el aporte de este metal por la dieta es bajo. Durante los últimos tres meses de embarazo el feto recibe la mayor proporción del cobre que le traspasa la madre, de modo que aquellos niños que nacen antes de tiempo (prematuros) tienen una menor cantidad de cobre en el hígado y por tanto agotan esta reserva precozmente y pueden desarrollar deficiencia. El consumo de una dieta pobre en cobre es la principal causa de deficiencia de este elemento. Los niños alimentados con leche materna tienen un menor riesgo que aquellos que reciben leche de vaca, ya que la leche humana tiene un mayor contenido y mejor absorción de cobre que la leche de vaca. Es por ello que algunas de las leches para niños pequeños están enriquecidas con cobre.

En otros períodos de la vida, el consumo de dietas pobres en cobre es la causa más frecuente de esta carencia. Existen condiciones en que el cobre de la dieta no es bien absorbido. El consumo de cinc en altas dosis disminuye la absorción de cobre, también algunos componentes de la dieta disminuyen la absorción. En los adultos mayores la capacidad de digerir los alimentos disminuye progresivamente y los minerales de la dieta no son totalmente liberados, por lo tanto la cantidad de cobre que es absorbida es menor. También hay algunas enfermedades en la que hay problemas de absorción intestinal, como ocurre por ejemplo en la enfermedad celíaca, en que la absorción de diversos componentes de los alimentos, entre ellos el cobre y otros minerales, están disminuidos. Hay períodos del ciclo vital en que las necesidades de cobre están aumentadas.

La deficiencia de cobre es más frecuente en la niñez, debido a que en ese período de la vida las necesidades de cobre están aumentadas por los mayores requerimientos del crecimiento. Esto es particularmente importante en el niño menor de un año, ya que a esa edad la velocidad de crecimiento es notablemente elevada. También existe un aumento de las necesidades de cobre en la embarazada, ya que la madre debe proveer el cobre que el feto necesita para su desarrollo, y en la mujer que está dando pecho debido a que la leche que ella produce contiene cobre.

Las pérdidas de cobre a consecuencia de diarreas prolongadas o a repetición, es una causa frecuente de deficiencia de cobre en los países del tercer mundo, especialmente en los niños pequeños. Los niños desnutridos presentan habitualmente varias de estas condiciones causales de deficiencia de cobre. En ellos es más frecuente el haber nacido prematuro, haber tenido un período corto de alimentación al pecho y haber presentado diarreas a repetición. Ellos generalmente reciben una dieta basada en leche de vaca no fortificada y alimentos predominantemente de origen vegetal, ricos en azúcares. A lo que se agrega, una vez que ellos son tratados, un aumento de las necesidades de cobre al volver a crecer. Los primeros casos de deficiencia de cobre severa se describieron, durante los años 60 en Perú y en la década de los 70 en Chile, en niños desnutridos en recuperación nutricional.

Existe una enfermedad rara, genética, llamada “enfermedad de Menkes”, en la que se desarrolla una deficiencia de cobre grave debido a una falla de la absorción de cobre. Se manifiesta en el curso de los tres primeros meses de edad y habitualmente lleva a la muerte antes de los 5 años de edad. Esta enfermedad está relacionada con el sexo (afecta a los varones) y ocurre un caso cada 250.000 nacimientos. Hasta la fecha no existe un tratamiento realmente efectivo para esta deficiencia. Existe una forma menos severa, denominada “cuerno occipital”, en que los síntomas son más leves y de avance más lento, pudiendo los sujetos llegar a la vida adulta. En estos casos la radiografía de cráneo muestra una especie de cuerno óseo en la parte posterior de la cabeza y de ahí su nombre. ¿Cuán frecuente es la carencia de cobre? Es menos frecuente que las deficiencias de hierro y cinc y afecta predominantemente a los niños, especialmente a aquellos que presentan desnutrición. Más recientemente se ha encontrado esta carencia en adultos mayores, en especial de edades superiores a los 70 años. No existe información de cual es la frecuencia de esta carencia a nivel mundial. Algunos estudios realizados en Latinoamérica, en niños, embarazadas y adultos mayores, indican que la carencia de cobre sí existe en nuestras poblaciones (Tabla 1). Esto es importante porque existen grupos profesionales de países desarrollados que piensan que la deficiencia de cobre es tan infrecuente que no merece atención.

¿Cómo se manifiesta la carencia de cobre?

Los principales síntomas de la deficiencia severa de cobre son anemia, disminución de los glóbulos blancos, disminución de las plaquetas y alteraciones de los huesos. La carencia de cobre impide la absorción y la movilización del hierro que está almacenado en nuestro organismo, lo que lleva a que no haya suficiente de este metal para una producción normal de los glóbulos rojos y por tanto se desarrolla anemia, la que se recupera dando cobre.

Contribuyen a la producción de la anemia un aumento de la destrucción de los glóbulos rojos, debido a que la capacidad de estas células para protegerse de los efectos de los oxidantes está afectada, y una menor producción o efecto de la hormona necesaria para la producción de los glóbulos rojos (eritropoyetina). En esta carencia también hay menor producción de un tipo de glóbulos blancos llamados “neutrófilos” y de plaquetas, encontrándose una disminución de ambas células en la sangre. Otra manifestación de deficiencia severa de cobre en niños, es la disminución marcada de la densidad y fortaleza de los huesos, apareciendo osteoporosis y fragilidad, con el consiguiente riesgo de fracturas. En el adulto la osteoporosis es causada por diversos factores, siendo uno de ellos la falta de cobre. La carencia moderada y severa de cobre se acompaña de otras alteraciones, como por ejemplo menor velocidad de crecimiento en los niños, alteración de la capacidad de los glóbulos blancos de defenderse de las bacterias, disminución del sistema de defensas (inmunidad), que llevan a una mayor frecuencia de infecciones pulmonares severas. Manifestaciones menos frecuentes son la menor pigmentación de la piel y pelos, alteraciones del metabolismo del colesterol y la glucosa, aumento de la presión arterial y aparición de anormalidades del ritmo del corazón (por ejemplo: palpitaciones, latidos irregulares, etc.). Recientemente, en adultos se ha encontrado que la falta de cobre puede producir alteraciones en la médula espinal que llevan a alteraciones de la fuerza muscular, de la sensibilidad y de la coordinación de los movimientos, que se puede o no acompañar de anemia, lo que es muy parecido a lo que ocurre cuando falta la vitamina B12.

La carencia de cobre durante el embarazo puede producir abortos, malformaciones del feto y menor crecimiento de este. En la enfermedad de Menkes se produce una carencia de cobre que afecta al niño desde que se encuentra en el útero y sigue después que nace. Luego, se pueden presentar otras manifestaciones tales como: retardo mental, convulsiones, fragilidad y dilatación de los vasos sanguíneos (aneurismas), pelo retorcido y alteración de la visión. Efectos de la carencia de cobre

• Anemia • Baja de glóbulos blancos • Baja de plaquetas • Osteoporosis y fragilidad del hueso • Menor crecimiento • Disminución de las defensas • Mayor frecuencia de infecciones pulmonares severas • Menor pigmentación de la piel y pelos • Aumento del colesterol • Aumento de la glucosa en sangre • Alteraciones del ritmo cardíaco • Aumento de la presión arterial • Malformaciones o menor crecimiento del feto • Compromiso de la fuerza y coordinación muscular y de la sensibilidad • Daño cerebral y retardo mental (sólo en la enfermedad de Menkes) • Pelo retorcido (sólo en la enfermedad de Menkes) • Dilatación de vasos sanguíneos (sólo en la enfermedad de Menkes)

Los principales problemas de salud producidos por la deficiencia de cobre son la anemia, la disminución de glóbulos blancos y la osteoporosis.

FUENTE: www.ecosea.cl

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